viernes, 17 de febrero de 2012
Red para Traductores/as e Intérpretes en España
lunes, 13 de febrero de 2012
Una aplicación en la red social para testar habilidades cognitivas
| ||||||
|
lunes, 6 de febrero de 2012
Papel de la Mujer en el Romancero Canario
Foto de portada: detalle de Camino de San Mateo, una imagen de E. Fernando Baena (Archivo FEDAC)
Victimismo, rebeldía y perversión: modos de ser mujer en el Romancero grancanario.
La literatura oral se manifiesta seguidora inveterada del tópico que perpetúa no sólo la percepción de lo femenino desde la óptica de lo masculino sino, y en consecuencia, la imagen maniquea a la que se ve reducido el universo femenino.
Se dice que el género romancístico, en la mayoría de sus realizaciones, tiene género femenino: tanto desde la óptica de quienes lo transmiten, habitualmente mujeres -en cuya memoria aún vive depositada buena parte de la tradición oral-, como desde el punto de vista de la mujer como fuente de inspiración misma para el propio relato. Pero ¿qué tratamiento de la mujer nos ofrecen igualmente los textos? Como ocurre con otras manifestaciones literarias relativamente cercanas, como pueden ser los refranes o bien otras manifestaciones líricas de corte tradicional (coplas, canciones, décimas…), el mundo femenino presente en los romances se debate constantemente entre el ensalzamiento desmedido o, por contra, entre la máxima denostación de su persona. De lo que no cabe la menor duda es de que se habla de la mujer… y se habla por ello mayoritariamente del mundo de los afectos, del amor o -mejor- del desamor. Porque mujer y ¿amor? son un binomio inseparable en la peripecia romancística. Ello ha dado lugar a su vez a diferentes tipos de protagonismo femenino.
Aunque para estas breves notas nos hemos centrado en modelos concretos del repertorio insular grancanario, muchos de los romances aquí citados (al menos los denominados novelescos) son representativos de buena parte de la tradición panhispánica y los podemos pues encontrar en los repertorios tanto de las restantes islas del Archipiélago como en el corpus peninsular o, por ejemplo, en los corpus de los pueblos sefarditas.
Centrándonos pues en textos grancanarios, en los denominados romances novelescos, fundamentalmente tradicionales o tradicionalizados (aunque también es observable en textos relativamente modernos -vulgares, de pliego y romances locales-), hemos de hablar de la convivencia de tres tipos básicos de planteamiento y protagonismo femenino.
El primero de ellos, el más frecuente en los textos, es el de la mujer víctima. El perfil estándar de esta mujer es el de protagonista muy joven, en su mayoría soltera, habitualmente requerida de amor, pero las más de las veces acosada, seducida (a veces ocupada, es decir, embarazada, y abandonada). Mujer de clase alta, en los textos más tradicionalizados, mujeres anónimas, criadas y campesinas en los textos más modernos. Pero no son sólo mujeres sujetas a una victimización por parte del varón. Lamentablemente los textos muestran un desafecto brutal por parte también de otras mujeres, de su propio clan familiar, del natural, pero también del político, si hablamos de mujeres casadas o viudas. A estos rasgos, en el perfil de las esposas y viudas, hemos de añadir el de mujeres inveteradamente consagradas a su pareja, extremadamente cuidadosas de su hogar pero al tiempo cuestionadas en su fidelidad o bien engañadas por su nueva pareja, si viudas.

Destacamos, como ejemplos en el corpus grancanario, algunos relatos muy frecuentes y difundidos, muchos de ellos, además, conocidos con el nombre de la propia protagonista víctima de la que hablamos: Sildana, Delgadina, Tamar, Blancaflor y Filomena y La Doctora peregrina. Son estos cinco ejemplos que ilustran el motivo de la mujer víctima de las intenciones incestuosas de miembros de su propia familia natural o bien de la política: por parte del padre natural en los dos primeros relatos, hermano en el tercero, cuñados en el cuarto -sobre Filomena- y quinto romance. Otros relatos muestran igualmente las situaciones de acoso, trato vejatorio o deshumanizado en auténticas mujeres-niñas, como las protagonistas de los romances de Santa Iria, Santa Catalina o Las tres cautivas. La victimización de la esposa -y ejercida ahora tanto por parte de la pareja como por parte de la madre de la pareja y cuñadas- es significativa en La mala suegra, La casada en lejanas tierras o en La Romería del pescador.
En su conjunto, todas ellas son mujeres que encarnan, representan y simbolizan el prototipo literario de mujer resignada y abnegada, deudora de la tradición misógina medieval que sitúa, sin duda, a la mujer muy lejos del varón.
El segundo modelo de ser mujer en el corpus romancístico es el de la mujer rebelde e inconformista: la mujer transgresora. Su estándar, en líneas generales, es el de un modelo de mujer que, lejos de resignarse, y en defensa de su honor (y cuerpo), se atreve a desafiar (las más violentas incluso a matar) ya sea al amante agresor o incluso al propio miembro de la familia que interfiera en su decisión (habitualmente de índole amorosa).
Son mujeres insatisfechas que rechazan el tradicional papel pasivo atribuido a su supuesta “condición”. Son más activas e impetuosas y tienen, por tanto, un mayor control sobre las relaciones afectivas de tal manera que buscan incluso el amor transgrediendo imposiciones sociales. Son igualmente jóvenes, solteras o bien recién casadas. La queja, el deseo de emancipación, el inconformismo, el riesgo, a veces la venganza o la sed de justicia en las más violentas guían sus pasos. No siempre el desenlace es a su favor y a veces sus deseos se ven truncados.
El corpus grancanario presenta de este tipo modelos de enorme talla romancística por la profusión de versiones como las solteras protagonistas de los relatos de La doncella guerrera, La serrana, Gerineldo y La dama y el pastor. Las dos primeras transgresoras por desempeñar un oficio que la sociedad y la literatura no destina mayoritariamente al cuerpo femenino; las dos últimas por tomar la iniciativa en el cortejo amoroso, asunto que igualmente también la literatura pone principalmente en manos (o mejor, en corazones) masculinos. Otros ejemplos de menor difusión son los romances de Amelia o Soldado español liberado por una mora. De las casadas más inconformistas hemos de recordar a las que protagonizan los romances de La Condesita, La malcasada o El fraile y la hortelana.
Todos ellos suponen un modo bien diferente de ser mujer desde el momento en que los relatos hablan de un personaje femenino que elige, de una mujer que toma decisiones, de una mujer que arriesga.
Finalmente, el perfil femenino frecuenta también un modelo literario ciertamente censurable. Hablamos ahora de la mujer perversa. A diferencia de los otros tipos en los que predomina una franja de edad más joven, la mujer malvada suele ser una mujer algo más adulta, con escasa o nula proyección o expectativa personal o social. Son mujeres recelosas, de dudosa moral, preferentemente casadas, en primeras o segundas nupcias. ¿Y quiénes, concretamente, suelen ser malas o perversas?
Curiosamente prolifera en el corpus grancanario una visión muy desnaturalizada de la maternidad: desde las malas madres naturales hasta las madrastras y las madres “políticas” o suegras; junto a estas últimas, también estereotipadamente, la imagen de las malas cuñadas.

Todas ellas hacen víctima a sus seres ¿queridos?, las víctimas de las que hemos hablado en el primer tipo de esta clasificación. En el panorama grancanario nos encontramos con malas madres “naturales” que exteriorizan una deliberada actitud celestinesca - vender a su jóvenes hijas- (Blancaflor vengadora de su honra) o, por el contrario, manifiestan un excesivo control, custodia o represión sobre las mismas (Juanilla y Miguela, Monja a la fuerza); en algunos casos, también son rivales por la atención excesiva que, frente a ellas, reciben sus descendientes (Conde Niño, Delgadina). Hay también ejemplos de jóvenes madres asesinas (La infanticida). Respecto a las madres “políticas”, son también frecuentes las versiones que dan cuenta de las malas suegras y de su desprecio y maltrato a las nueras (La mala suegra, La casada en lejanas tierras). Otro modelo de mala mujer, tradicionalmente infamado por el Romancero, es el de la mujer adúltera (Albaniña, La infanticida). Por último, también podemos encontrar modelos de malas mujeres en el retrato de hijas despiadadas -actitud fruto de una excesiva represión en la juventud- (Sebastiana del Castillo) o en el perfil de algunas jóvenes criadas (Horroroso crimen cometido por una moza).
El Romancero insiste en mostrarnos a un personaje mujer extraordinariamente afectado por su realidad circundante, realidad que la señala y convierte en el centro incuestionable de la peripecia fabulística. Asimismo, aun sabiendo que múltiples son los temas que en su devenir ha abordado el género romancístico, sorprende el éxito y la difusión de la temática amorosa y, dentro de ella, de los relatos y las versiones que insisten en la victimización de la mujer… En opinión de Giuseppe Di Stefano, se trata de la orientación perversa de la estética del pueblo ávido de oír y reproducir las historias más truculentas… Sin duda, para pensar.
Bibliografía:
La Mujer Canaria en la Cultura y la Música Tradicionales.
La presencia de la mujer en el ámbito de la Cultura Tradicional, y más concretamente en nuestra música, está fuertemente arraigada; no como un proceso individual o vital aislado de gestación, nacimiento, crecimiento y muerte, sino más bien como un proceso social vinculado a distintos aspectos de nuestro acervo cultural. Históricamente, ha estado fuertemente presente en la sociedad canaria. De hecho, en nuestra cultura aborigen son muchos los ídolos femeninos, o representaciones artísticas de órganos sexuales femeninos, que aún hoy en día podemos contemplar y que fueron creados como cultos a la fertilidad femenina.
Cualquier análisis social y crítico de la mujer canaria estará condicionado por la estructura ideológica que ha impuesto la religión y su incidencia en la moral y en la sexualidad de cada persona.
Este análisis pretende ser una reflexión crítica antropológica y etnográfica del papel de la mujer canaria en nuestra música, y no tanto una exaltación de sus cualidades femeninas.
El ciclo de la vida tiene su génesis en la gestación y, en este sentido, antiguamente se tenía la creencia de si se quería tener una niña la cabecera de la cama debía estar orientada hacia la cumbre. En caso contrario, evidentemente sería varón .
Hasta mediados del siglo pasado, con el nacimiento de la niña o el niño se celebraban las Fiestas de 5 a 9 días, que se llamaban Bailes de la Paría o Velas del recién “parío”, hasta el día del bautizo donde ya se hacía el Baile de Última. Eran noches de fiesta y música, de brindis con anís, ron, vino de la tierra, libras de chocolate, bizcochos lustrados, “juegos de prenda”, piques entre sexos y Aires de Lima. En este entonces estaba generalizado en Canarias la figura del zorrocloco, en la que el marido de la parturienta se acostaba al lado de su mujer o en una habitación cercana, simulando estar enfermo para llamar la atención. Era normal en aquella época darle al zorrocloco agua de polvos de helecho con leche que llamaban aguamanes. Cuando nacía la niña o el niño, el Zorrocloco ordenaba: “Cho, tú que eres la partera tira un puñado de mostaza sobre el tejado, o mejor coloca unas tijeras abiertas en forma de cruz debajo de la cama pa´espantar a las brujas pa´que no se lleven a mi niña”. Así se hacía hasta ser bautizada, mientras el zorrocloco repetía:
Monte mostaza
sobre el tejado
que en esta casa
nada ha pasado.
En las faenas agrícolas de las descamisadas, en los cantos de trabajo, de amorío en los molinos, en los piques, eran fundamentalmente las mujeres las que cantaban, porque de esa manera mantenían el ritmo de trabajo y alegraban la rutina y las fatigas de la faena con sus cantares pícaros.
En estas actividades no sólo se cantaba para “matar el tiempo” durante los quehaceres, sino que se aprovechaba para promover los contactos amorosos. De ahí también que al sirinoque se le llame tradicionalmente Canto de Relaciones.
Este tipo de piques no sólo se realizaba con los cantares, sino también en el baile, con la aceptación o no de bailar con la pertinente autorización maternal, con el movimiento del cuerpo, con la colocación o no de la “retranca”; y en ello el ejemplo más elocuente es el papel activo de la mujer en el Baile del Vivo, donde con sus gestos pantomímicos se insinúa y juega con el hombre. Es uno de esos pocos casos en la Música Tradicional Canaria donde la mujer sale como triunfadora, ya que el baile siempre acaba cuando ella le tira el sombrero al hombre.
Otro aspecto fundamental del papel de la mujer en la música canaria es el papel de algunas solistas que fueron bandera de nuestra música en las islas y fuera de ellas. Hay autores o compositores cuyas obras están vinculadas a una solista femenina, por ejemplo nuestro Néstor Álamo y Mary Sánchez. También hay otras grandes solistas que han desempeñado su trayectoria musical de forma más o menos individualizada como Mary Sánchez y Los Bandama, Olga Ramos y Los Zebenzuí, o María Mérida, Lita Franquis...
Otro fin social que sigue vivo en nuestras costumbres es la veneración a la Madre en sus formas cristianizadas como Vírgenes. La preeminencia espiritual de la Madre -las divinidades femeninas frente a las divinidades masculinas- es otro elemento contrapuesto entre la cultura popular canaria y las culturas europeas que han transitado por el Archipiélago. De hecho las siete Islas tienen siete Vírgenes como Patronas Insulares.
El Romancero Tradicional Canario presenta fundamentalmente una visión masculina de los hechos narrados: es la mujer vista a través de la perspectiva del hombre. Aún así parece obvio el papel absolutamente predominante que la mujer ha tenido sobre el varón en lo relativo a la transmisión del romancero oral. Las mujeres suelen desempeñar el papel de víctimas del varón. Son mujeres insatisfechas, malas o perversas, ultrajadas o inducidas al incesto. Incluso sus rasgos físicos son definidos normalmente a partir de los gustos masculinos, de ahí lo de joven y hermosa. Se dice que “hablar de mujer es hablar de amor”, y ese carácter sentimental de amor o desamor, de deseo... se encuentra presente en el corpus de nuestro Romancero.
Todas las culturas responden a la relación madre-hijo/a, no sólo como un proceso individual, sino también social. Y este es el caso de Canarias, donde la ideología de la maternidad está fuertemente ligada al ámbito social, como se demuestra en muchas coplas o frases hechas: “Padres puede haber muchos, madre sólo una”; o las abuelas que dicen: “Los hijos de mis hijas mis nietos son, los de mis hijos serán o no”.
El concepto de la maternidad está muy arraigado en Canarias. Nos referimos a “las madres del vino", "salirse de madre", "no sentarse las madres", "Madrelagua", etc. Y todas ellas tienen sentido de esencia, de vida. En cambio, su opuesto no es el de “padre”, sino el de ”macho”. La madre tiene identidad, el padre es la indiferenciación; así es fácil escuchar a alguien que pregunta a un niño “¿De quién eres?“ y el niño siempre contestará: “Yo soy el hijo de Juanita“. Responderá por su relación maternal.
La mujer, en la sociedad canaria, no ha sido sólo “la dadora de la vida” sino también “la gestora de la muerte”. Es decir, no sólo eran comadronas o parturientas, sino también preparaban la mortaja del fallecido. En cambio, no asistían a la conducción del cadáver a la iglesia, ni al cementerio. En Canarias la estructura autoritaria patriarcal ha sido relevante a nivel social y familiar, pero de la mujer canaria siempre se ha dicho que “ha sido antes madre que esposa“.
Todo este tipo de relaciones socio-familiar, ese vínculo materno-filial... se ha visto reflejado en nuestra música canaria, fundamentalmente en las Malagueñas. De ahí el que se le suela llamar Canto a la Madre.
También la vestimenta tradicional ha sido un elemento que ha condicionado la vida social de la mujer canaria a lo largo de muchos años. Por ejemplo en Mácher (Lanzarote) tradicionalmente se diferenciaban a las mujeres solteras con pamela de tela y a las casadas con sombrero de paja.
Otro dato curioso al respecto de los indumentos tradicionales es el hecho de que las mujeres no pueden participar en Las Libreas, uno de los actos más populares en algunos pueblos de Tenerife. Sin embargo, los hombres que danzan salen vestidos con llamativas ropas femeninas.
Hasta hace unas décadas (mitad del siglo pasado), ha habido algunas fiestas populares en las que las mujeres estaban marginadas. Por citar un caso, las de clase media tenían prohibida su participación en la Rama de Agaete.
También hasta hace poco tiempo a las mujeres no se les dejaba participar en Los Ranchos de Ánimas o Pascuas, excepto en el de Tasarte de La Aldea, y su papel se limitaba a atender al rancho y a las cuatro doncellas, supuestamente vírgenes, que doblaban el paño por las cuatro puntas. Ya hoy en día sí participan en algunos ranchos, incluso de cantadores de adelante, como es el caso del Rancho de Arbejales.
En este sentido, el proceso de evolución social, en el que la mujer va obteniendo y ejerciendo nuevos derechos, ha permitido que tenga un papel más autosuficiente, como es el caso de la Fiesta de las Mujeres, llamada así puesto que está organizada por ellas y donde, incluso, ellas mismas cargan a la Virgen en procesión. Dicha fiesta se celebra en septiembre, sin fecha fija, en La Galga de Puntallana, en La Palma.
BIBLIOGRAFÍA.
http://www.bienmesabe.org/noticia/2006/Marzo/la-mujer-canaria-en-la-cultura-y-la-musica-tradicionales
Coloquio de Historia Canario América

MARÍA EUGENIA MONZÓN PERDOMO: “Todavía no podemos decir que las mujeres hayamos alcanzado la plena igualdad en nuestra sociedad”
COORDINADORA DEL ÁREA TEMÁTICA MUJERES E HISTORIA Universidad de La Laguna.

Usted es la coordinadora del área de Mujeres e Historia. ¿Qué temas se van a tocar en esta sección? ¿Cuáles son los más novedosos?
La sección de Mujeres e Historia es una de las más recientes del Coloquio, está constituye la quinta edición en la que aparece de manera diferenciada del resto de las áreas. En esta ocasión no son muchos los trabajos que se han presentado, pero cada uno de ellos aporta una visión singular de la situación de las mujeres en Canarias en diferentes periodos históricos, tanto en el interior de las islas como aquellas que se lanzaron a la aventura de la emigración, concretamente a Cuba.
En esta ocasión iniciaremos la andadura de la mesa con una comunicación que aborda la situación de las mujeres Canarias a raíz de la conquista, la seguida comunicación presenta un salto cronológico muy importante ya que nos acerca a la realidad laboral de las mujeres en la actualidad, la cual se complementa con otra comunicación que aborda la construcción de los estereotipos culturales centrándolo en el caso de la Atalaya de Santa Brígida. La visión desde el exterior nos la aporta la comunicación centrada en las isleñas en Cuba.
Cada uno de ellos comporta novedades en si mismos, ya que como sabemos es un ámbito de investigación que en Canarias se halla todavía en pañales.
Usted impartirá también una conferencia sobre Las mujeres canarias tras la conquista a través del ordenamiento jurídico. ¿Podría facilitarnos las claves de sus investigaciones y las conclusiones?
La comunicación que presento en este coloquio se inscribe en una investigación más amplia que pretende estudiar a las mujeres en los ámbitos públicos. En esta ocasión hemos usado una fuente documental muy concreta como es el ordenamiento jurídico del que se dota el archipiélago tras la conquista, en el podemos observar cómo aparecen mencionadas las mujeres, en que aspectos se reconoce la presencia de las mismas. En la presente investigación hemos podido conocer las restricciones legales que se impone a las mujeres para su acceso al mundo laboral o los condicionamientos morales que se argumentan para su separación de los espacios públicos todo ello coincidiendo con la moral de la época.
No obstante, también hemos podido constatar como las mujeres eluden las normas impuestas y las encontramos participando en las actividades laborales de la época.
¿En qué ha cambiado la situación de la mujer desde la época de la Conquista hasta ahora?
Evidentemente mucho ha llovido desde entonces y también para las mujeres, en este sentido yo diría que para nosotras, desde las últimas décadas del siglo pasado a nuestros días, se ha producido una verdadera tormenta. Es indudable la presencia de las mujeres en todos los ámbitos, e incluso podríamos decir que en muchos de ellos está adquiriendo un verdadero protagonismo lo cual contrasta con la absoluta invisibilidad a la que han sido sometidas las mujeres a lo largo de la historia.
¿Cuál es la situación actual de la mujer canaria? ¿Podemos hablar de la mujer canaria o de la mujer en general?
Yo en principio no hablaría de "mujer", ya que ello implica la existencia de un arquetipo, un estereotipo al cual debe ajustarse la categoría mujer. Desde mi punto de vista debemos hablar de mujeres ya que somos muchas y diferentes. No obstante lo que no podemos negar es que la situación de las mujeres ha cambiado sustancialmente en las últimas décadas del siglo pasado, fundamentalmente en la cultura occidental en el que nos inscribimos las mujeres canarias. El acceso de las mujeres a la educación y la cultura, la demanda creciente de empleo remunerado, la conquista de determinados derechos han colocado a las mujeres, en escaso espacio de tiempo, en una situación radicalmente distinta de las que vivieron nuestras madres o abuelas. A pesar de ello todavía no podemos decir que las mujeres hayamos alcanzado la plena igualdad en nuestra sociedad, la todavía constante presencia de las mujeres en la sección de sucesos siendo víctima de violencia, nos habla de ello.
Otra de las conferencias tratará sobre la actividad laboral femenina en el sur de Gran Canaria. ¿Podría desvelarnos algunas de las claves de esta comunicación y cuál es la situación actual de la mujer canaria en el terreno laboral?
Como he precisado anteriormente la situación de las mujeres ha cambiado enormemente en los últimos tiempos, en el terreno laboral nos hemos convertido en demandantes de empleo, hemos incorporado a la conceptualización en este terreno de la economía la distinción entre trabajo y Empleo, las mujeres hemos trabajado a lo largo de la historia y durante toda nuestras vidas, lo que no se nos ha reconocido históricamente es el derecho a percibir un salario por el trabajo realizado.
Esto hace también que actualmente las condiciones laborales de las mujeres sean peores que las de los varones, baste las cifras que se daban a conocer con motivo de la celebración de la pasado 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en el estado español las mujeres cobramos un 40 % menos que los hombres desempeñando el mismo trabajo.
Resumen de su conferencia: LAS MUJERES CANARIAS TRAS LA CONQUISTA A TRAVÉS DEL ORDENAMIENTO JURÍDICO
El estudio las mujeres en la historia ha avanzado enormemente en las últimas décadas, tanto desde el punto de vista de las aportaciones teóricas como metodológicas. La profundización en ambos aspectos han hecho que la historia de las mujeres y las relaciones de género se hallen presentes en todos los campos de estudio de la historia, las aportaciones historiográficas realizadas en las últimas décadas ha puesto de manifiesto la presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la vida. La consabida limitación a la investigación que viene impuesta por la ausencia de fuentes que aborden directamente la “cuestión de la mujer” ha sido ampliamente superada por la aplicación de unas herramientas analíticas apropiadas, el concepto de género, y de una metodología apropiada a las características del colectivo humano a estudiar.
Es por ello que al plantearnos la presencia de las mujeres en el ordenamiento jurídico de Canarias tras la conquista, nos proponemos desvelar la consideración social que sobre las mujeres proyectaban dichas fuentes. Uno de los apartados en el que nos centraremos será la participación de las mujeres en el ámbito de la producción. El reconocimiento de éstas en las esferas de la producción es un hecho tardío en la sociedad occidental. Las normativas que regulaban el acceso de la población femenina al mundo profesional son mayoritariamente restrictivas, lo cual no concuerda con una realidad que nos habla de la presencia habitual de las mismas en determinados sectores de la producción, cuando no del protagonismo en algunas actividades. En el caso de las Islas Canarias, concretamente en las islas de realengo sujetas a la Corona por derechos de conquista, el divorcio entre la ley y la práctica es algo patente.
En una sociedad de frontera como la canaria, que se va conformando a partir de la conquista a fines del siglo XV, la aplicación de las normas se realiza de una manera más laxa, la necesidad de mano de obra en la fase de repoblación y la menor capacidad de control por parte de las instituciones hace que la presencia de las mujeres escape, en cierta medida, a la vigilancia de las autoridades. El catálogo de profesiones “oficialmente” desempeñadas por las mujeres no es muy amplio, se circunscriben a las nominadas, preferentemente en femenino, en las ordenanzas municipales: la venta en los mercados, la producción de pan, trabajos de jornalería en los campos, algunas actividades del sector textil, la prostitución, etc. Las ordenanzas canarias, al igual que los ordenamientos peninsulares en las que buscaron inspiración, reflejan escasamente el desempeño de las actividades reguladas en las mismas.
Si queremos conocer el funcionamiento cotidiano hemos de contrastar esta información con la documentación emanada del propio Cabildo que en el seguimiento que debe hacer a las distintas actividades nos informan de las vicisitudes que sufren estas mujeres trabajadoras, que insertas en el mundo de la producción o del comercio tratan de eludir las limitaciones impuestas. Al tiempo, observamos que las restricciones de género se sitúan en un segundo plano cuando se trata de hacer cumplir lo establecido por la ley.
En cuanto a las fuentes que utilizaremos en el presente trabajo cabe destacar la recopilación de las ordenanzas municipales, las actas del Cabildo de Tenerife y las actas del Cabildo de Gran Canaria, además de otros expedientes municipales recogidos en la documentación del Antiguo Cabildo de Tenerife. Así mismo, los protocolos notariales nos aportan datos que contrastan con la legislación vigente.
Bibliografía:
http://www.grancanariacultura.com/html/coloquio/coloquio/memonzon.htm

